Entrevistas TenTIC: Benjamí Villoslada

 

Benjamí Villoslada es Director General de Desarrollo Tecnológico del Gobierno de las Illes BalearsDr. TIC quiere entrevistarlo no sólo por eso, sino también porque es un gran conocedor, usuario y divulgador de las TIC, por eso Dr. TIC le plantea hablar sobre la evolución de las TIC en el marco del programa TenTIC (Tendencias TIC de vanguardia).

Hace poco se publicó una entrevista a Benjamí en la revista digital Asinem  donde habla de los temas que están divulgando en la sección TenTIC del blog del Dr. TIC: servicios urbanos digitales, relacionados con las smart citiesweareables, internet de las cosas, turismo de sol y datos, asistentes digitales, tecnología en la nube…

¿Cree que todo esto sería posible sin unas conexiones a Internet con velocidades adecuadas? ¿De qué velocidades estamos hablando para poder decir que el futuro ya está aquí, 30 Megabits o a partir de 1 Giga por segundo?

El gigabit (1000 megabits por segundo) está aquí mismo. Lo ofrece una operadora en algún barrio de Barcelona y los tienen en Gurb, una aldea junto Vic, porque la fundación Guifi.net ayudó a crear una infraestructura de fibra óptica que ahora explotan algunas empresas privadas. No es caro; ofrecen los 1.000 megas (simétricos, es decir, también de subida) por unos 50 € al mes.

Podríamos decir que el futuro de la alta velocidad empieza a los 1000 megas simétricos, pero no todo es velocidad: necesitaremos baja latencia. En algunos servicios, tendrá tanta importancia (o más) que los megabits por segundo.

En este artículo suyo explica cómo serán los coches del futuro, que conducen solos. ¿Cree que los veremos implantados en las Islas Baleares pronto?

Primero serán todos eléctricos y seguidamente serán autónomos.

Los veremos con toda seguridad. Sobre los eléctricos, algunas empresas han anunciado que en 10 años todos sus coches lo serán; es de aquellas cosas que no habrá quien las pare. Los coches de combustibles fósiles nos parecerán algo muy antiguo y rudimentario; tanto como hoy los trenes de gasóleo.

Las Illes Balears son ideales para los coches eléctricos primero y autónomos después; todavía estamos a tiempo de ir por delante si ponemos suficientes enchufes para cargarlos. 

Somos un territorio ideal porque puedes ir y volver desde cualquier punto sin paradas para cargar. El paisaje invita a no perdernos nada porque hemos de conducir, porque no hay carreteras más anchas para que los coches autónomos son más precisos y eficaces que los humanos. Cualquier turista -y residente- preferiría ir a Sa Calobra contemplando el fantástico paisaje sin la preocupación de si viene alguien de cara o no, si pasan dos coches. Los coches autónomos se comunican entre sí y lo saben siempre. Pueden calcular, en tiempo real, donde se cruzarán y saber si van a caber o no; pueden decidir detenerse antes, dónde hay espacio, en vez de provocar un susto, un atasco, o -lo peor- un accidente. Los coches autónomos pueden detectar ciclistas y peatones, tomar precauciones y avisarles con suficiente tiempo y distancia.

¿Cómo cree que cambiará esto el mercado de la automoción y el sector del transporte? ¿Cómo se deberán adaptar, por ejemplo las empresas de alquiler de coches, les pasará lo mismo que las tiendas de discos, que algunas fueron desapareciendo? ¿O les servirá para ser más competitivos, al igual que las empresas de logística?

No será nada nuevo, porque los coches no han parado de cambiarlo todo desde que aparecieron. No hay que temer nada, sino verlo venir y adaptarse a ello. Los coches han traído muchísimos cambios en el mundo que teníamos antes de que llegaran. La movilidad motorizada ha hecho desaparecer negocios y oficios, pero han surgido muchos otros. Hoy todavía el coche es el principal verdugo del pequeño comercio, porque a menudo es más fácil aparcar en las grandes superficies. Pero ¿qué pasaría si nuestro coche nos dejara en la puerta de la tienda de cualquier calle céntrica, para, seguidamente partir para encontrar aparcamiento o hacer servicios para otra persona? Y pasarnos a recoger al salir de la tienda. El pequeño comercio podría volver a coger peso. Las grandes superficies tendrían un problema porque el aparcamiento ya no tendría tanta importancia a la hora de atraer clientes.

También podría pasar que enviáramos el coche a recoger las compras que hemos hecho por internet. Esto podría suponer un problema para los transportistas tal como trabajan ahora, trayèndonos cosas a casa desde lejos, pero podría aumentar la cantidad de comercios locales al alcance de los coches autónomos.

¿Y si podemos enviar un dron autónomo en vez del coche? Permitiría que hubiera más zonas para peatones, con comercios, porque ya no tendríamos que llegar en coche para recoger el encargo que un día compramos allí, paseando.

En un artículo en su blog habla de implantar la inteligencia artificial en la administración electrónica. La verdad es que, a pesar de que la implantación de la administración electrónica ha facilitado algunos trámites a los ciudadanos, aún cuesta pensar que esto sea tan fácil: para algunos trámites todavía se debe llamar a la administración pública o se ha de ir en persona, y es difícil encontrar el interlocutor adecuado cuando no sabe exactamente qué necesitamos para gestionar un trámite, que a veces no sabemos ni que existe. Ahora bien, si imaginamos la administración pública como un suprasistema, similar al cerebro global donde ningún funcionario tiene toda la información ni todo el conocimiento, entonces sí que parece que la inteligencia artificial podría ser la solución. Por ejemplo, ¿cree que veremos algún día integrados en webs inmobiliarias una API (interfaz de programación de aplicaciones) que cuando alguien quiera comprar una parcela te informe de todos los trámites que debes realizar en cada nivel de administración pública para saber qué puedes construir, cómo dar de alta los servicios ( electricidad, agua, gas, telecomunicaciones), y el coste en tasas e impuestos que te costará todo (permisos, visados, registro, impuestos, tasas, …) antes de decidir la compra?

Las API sólo son interoperabilidad entre el software, y sirven para hacer que los diferentes programas hagan gestiones entre sí, aunque estén a distancia y sean de autores muy diferentes. Si la información de los trámites estuviera en API no serviría para informar a los humanos, sino otros programas.

En este caso, más que una API, lo ideal sería un asistente digital que te informe de todos los trámites, tasas e impuestos. Podrías mostrarle la foto de la parcela y decir, en voz alta, “¿qué debo hacer y pagar si la compro?” No es ciencia ficción. Ya existen sistemas informáticos que lo hacen. Sólo necesitan entrenamiento. Los asistentes entienden el lenguaje escrito y de palabra, también las imágenes. Pueden analizar incluso el tono de unas palabras o un rostro. Si cuando lees algo no lo entiendes, ellos pueden darse cuenta y sugerir información adicional.

¿Nos puede explicar alguna ventaja que puede ofrecer la inteligencia artificial aplicada dentro de la administración pública al ciudadano con un caso práctico concreto?

Lo tengo muy pensado, se lo he explicado a los representantes de empresas líderes en inteligencia artificial y tienen muchas ganas de ponerse a ello porque piensan que podría ser acertado. El lugar es la Sede Electrónica. En vez de ser un lugar que parece complicado como ahora, te preguntaría «en qué te puedo ayudar?» En los productos informáticos, Apple dice «toca», Google dice «búsqueda» y el Gobierno debe decir «pida». Tras teclearlo (o decirlo en voz alta) contestaría con el trámite, que tenemos que llenar para que inmediatamente comience el proceso dentro de la Administración. Si el trámite no existiera (sólo hemos podido mecanizar la mitad desde 2008) entonces el asistente te pediría que explicaras tu petición, y la parte del ciudadano habría terminado; también arrancaría el proceso dentro de la Administración. Aquí es cuando interviene la parte más importante de este proyecto de inteligencia artificial: leería tu escrito para saber el departamento donde la tiene que enviar. Para saberlo habría un entrenamiento previo que hay que hacer antes de presentar el servicio. Si el asistente digital se equivocara, buscaría -aprendiendo al mismo tiempo-hasta encontrar quien lo pudiera tramitar. El funcionario contestaría con una solución o una negativa, exponiendo los motivos, y dejando un plazo para el recurso.

Hasta aquí la primera fase del proyecto. Es un pequeño avance, pero el ciudadano no está tan bien servido como quisiera, pues puede recibir bastante negativas y tener que hacer demasiados recursos. Porque con el tiempo no pase, hay una segunda fase para la inteligencia artificial:

La segunda fase consiste en que el asistente lea las respuestas de los funcionarios, y aprenda de ello. Cuando alguien arranque un trámite, le puede decir: «si alegas esto no irá bien” o “te falta dar más detalles sobre tal»; en definitiva, podrá sugerir salidas según lo que haya visto leyendo las respuestas de los funcionarios a ciudadanos a los que el trámite les salió bien.

Con el tiempo, a base de leer muchos trámites, podrá llegar a decirte todo lo que antes mencionabas el caso de comprar una parcela. Lo encuentro fascinante.

¿Cree que facilitaría las relaciones con los ciudadanos? Significaría eso que los ciudadanos ya no necesitarían tanto a los intermediarios (gestorías, abogados, asesores fiscales …) para rendir cuentas con la administración porque simplificaría los trámites y serían más comprensibles para los ciudadanos? ¿Cambiaría el mercado laboral creado en torno a las gestorías y los asesores fiscales? ¿O les serviría para ser más competitivos si se adaptan ?

Lo cambiaría profundamente. No es nada nuevo: hace 100 años el 80% de la población tenía negocios en el campo, pero me contaron que, un par de años atrás, el censo de agricultores de las Islas Baleares estaba entorno a 300 personas; hoy tal vez son menos.

Cuando un cambio así llega, hay gente que pide leyes que lo detengan, quieren protecciones forzadas y prohibiciones. No lo veo inteligente porque no lo detendremos; sólo conseguiremos retrasarlo un tiempo. Mientras, en otros lugares se habrán espabilado y estarán más adaptados al cambio social que nosotros.

Desgraciadamente esta hasta ahora ha sido nuestra historia en cuanto a tecnología. Para que no se repita debemos ser conscientes; habrá cambios económicos y sociales muy grandes. La responsabilidad del Gobierno es poner recursos para que esta vez no nos coja demasiado tarde.

Últimamente estamos leyendo muchos artículos vaticinando que los robots sustituirán las personas en muchos de trabajos actuales. También hemos visto por revistas digitales la robotización de los hoteles , por ejemplo, a recepcionistas sustituidos por robots. ¿Cree que en las Islas Baleares veremos en breve hoteles robotizados? ¿Cómo afectaría esto al mercado laboral turístico?

Estoy seguro de que habrá. ¿Qué pasó con los ascensoristas de los hoteles? Había tantos como recepcionistas: uno por ascensor. 30 años atrás las recepciones eran el triple de grandes -como mínimo- porque se hacía todo a mano. Llegaron los ordenadores, y hoy a un hotel necesitan tantos recepcionistas como ascensoristas 100 años atrás. Nos hemos adaptado a ello, y volverá a pasar con los robots haciendo de recepcionistas.

¿Qué otras nuevas aplicaciones de la robótica piensa que veremos pronto?

Cualquier trabajo que tenga una estructura y rutina acabará robotizado. Para los humanos nos quedará la parte desestructurada y creativa de los trabajos.

Pasará en poco tiempo porque la inteligencia artificial está mejorando muy rápido. No siempre son máquinas, hay muchos que son software en la nube en forma de API que se puede pagar por uso.

Los robots pueden ser muchos; depende de las necesidades e imaginación de cada uno. Por ejemplo, el asistente de un curso por internet del Georgia Institute of Technology. se llama Jill Watson y, el primer año, los 300 alumnos sólo pensaron que era eficiente porque respondía muy rápido. La hicieron porque los 9 asistentes pasaban demasiado tiempo, y aburrido, contestando preguntas rutinarias. Cada semestre podían circular hasta 10.000 mensajes. Decidieron que lo hiciera el robot, Jill, y así ellos se podían dedicar a cuestiones más complejas. Para ello, crearon a Jill con el servicio IBM Watson. La entrenaron haciéndole leer 40.000 preguntas y respuestas. Hicieron que contestara sólo las que tenía almenos un 97% de seguridad en poder responder. Al final de la experiencia, respondió un 40% de las preguntas de los alumnos.

¿Nos queda claro que muchos de los trabajos que hoy en día realizan las personas, sean mecánicas o de pensamiento, serán sustituidas por robots? ¿Qué trabajos quedarán para las personas? O quizás esto generará otros tipos de puestos de trabajo?

(Creo que está respondido :)

Otro tema tendencia es el “Big Data”. La administración pública es una gran generadora de datos públicos. Pero ¿sigue habiendo algunos datos públicos que no son accesibles a los ciudadanos? ¿Por qué?

Publicar datos en condiciones no es tan fácil como parece. Antes de la publicación están las dos tareas más grandes: diagnóstico y preparación.

El diagnóstico es para determinar qué datos son útiles para los ciudadanos y la industria; ofrecer datos porque sí sólo es generar ruido.

Una vez se ha encontrado la necesidad, entonces es necesario prepararlos: identificar los lugares donde están, normalizarlos y automatizar el proceso de recogida y publicación de los datos.

En el momento de la preparación surgen problemas nuevos que no teníamos antes de ofrecer los datos abiertos. Por ejemplo, las direcciones postales nos funcionaban para hacer llegar correspondencia -que era todo lo que había hecho hasta entonces- pero no a la hora de ofrecer datos abiertos: La misma calle puede estar escrita de cuatro formas diferentes, lo que significaría cuatro datos sobre cuatro calles en vez de uno.

La agrupación de les datos hace que haya mucha preparación previa. Quizá pronto nos podrá ayudar a la inteligencia artificial porque incorpora un componente cognitivo que hasta ahora estaba reservado a los humanos para lograr la normalización de los datos.

La publicación es mucho más fácil porque ya hay herramientas especializadas. En este momento estamos preparando un pliego de prescripciones técnicas para comprar la herramienta de publicación. Servirá para publicar la primera cosa de la que hemos hecho diagnosis y tenemos bastante bien preparadas, porque siempre han sido algo muy serio: los presupuestos del Gobierno de las Islas Baleares.

Por ejemplo, si somos una empresa que quiero abrir una cadena de chiquiparcs o algo parecido, y necesito hacer un estudio de mercado, quiero saber cuántas escuelas hay en las Islas Baleares, donde están situadas, y cuántos de alumnos y profesores tienen por curso, ¿qué debo hacer? ¿Es automático obtener una información tan concreta y sistematizada de la administración pública? ¿Y en el futuro? ¿Cómo?

Lo será. Se podrá hacer mediante APIs, para poder mecanizar el proceso con datos que cambian constantemente -no es el caso de las escuelas–, pero también visitando páginas webs para leer la información bien maquetada.

¿Piensa que el Internet de las cosas será una realidad en breve y qué implicaciones tiene para la administración pública? Por ejemplo, en el tema de las Smartcities.

La Administración debe crear infraestructuras para hacer posible el IoT. Del mismo modo que tenemos una red corporativa para conectar los centros públicos por internet y telefonía, también tenemos que poder conectar todos los elementos del internet de las cosas, que básicamente son unos aparatos que recogen datos y otros que ejecutan órdenes.

La red corporativa debe funcionar sin hilos, por ondas, y consumir poca energía para no tener necesidad de red eléctrica adicional ni cambiar a menudo las baterías de los aparatos. También debe ser segura para que nadie pueda interferir las funciones de seguridad del IoT. Por ejemplo, un sensor detrás de la tapadera de una alcantarilla para saber si alguien la ha abierto.

Como en el caso del Big Data, primero hay un diagnóstico. En  IoT hay muchas funciones, pero no siempre aportan cosas útiles que antes no podíamos tener. Existen muchas soluciones para movilidad, favorecer la sostenibilidad, seguridad y ciencia. Imaginemos que los espacios naturales y parques públicos están sensorizados para informar a los científicos, para prevención de incendios y contaminación, pero también para decirnos cuando podemos ir si no lo queremos dañar. Cuando hay peligro, dispositivos pueden cerrar los accesos con barreras y avisar, porque aplicaciones para móviles nos avisen que no importa nos atracamos, porque estará cerrado.

¿Y la Impresión 3D, podría facilitar las cosas en la sanidad (prótesis …), edificios …, por ejemplo?

La impresión 3D es la revolución más grande junto a la inteligencia artificial. Hasta ahora decíamos que lo que puedes ver, sentir y decir, lo puedes digitalizar y publicar en internet. Con la impresión 3D podremos añadir «lo que podemos tocar». Cada día será más fácil digitalizar cualquier objeto, publicarlo en internet y que todos puedan imprimir su copia.

Después de los músicos, actores y escritores, el de los diseñadores será el siguiente colectivo profesional que se lamentará de la ‘piratería’.

Los comercios que venden cualquier cosa que se pueda imprimir -y ya lo son incluso los órganos del cuerpo-deberán repensar su negocio. Por ejemplo, una multinacional de muebles y decoración conocida por su extenso catálogo. Tal vez, en menos de 20 años, deberá reconvertir su espacio en un centro de impresión y almacenamiento de materias primas en vez de muebles en cajas sin aire -de los que hoy presume. Silos de celulosa, cerámica, vidrio, metal, polímeros … Podremos encargar la Billy con las medidas exactas del lugar donde la queremos poner -y enviar el coche autónomo a recogerla, mientras hacemos cosas más interesantes que no hacer cola después de escanear un código de barras.

¿Qué debemos estudiar o qué competencias debemos adquirir para ser útiles para el mercado laboral con vistas a estas nuevas tendencias?

Debemos tener mucha curiosidad, afilar el pensamiento lateral.

Hay que esquivar cualquier formación sobre productos específicos de una empresa; en 2016 no existe más de la mitad de las empresas que estaban en la lista Fortune 500 del año 2000. La mayoría ha cerrado por inadaptación a la tecnología digital. Lo que ha pasado de 2000 a 2016 no es nada en comparación con lo que pasará los próximos 16 años. No perdáis tiempo aprendiendo nada que os pueda arrastrar con los que no sobrevivirán.

Si somos emprendedores, ¿qué tipo de empresas deberemos crear mirando a las nuevas tendencias tecnológicas?

Cualquier proyecto innovador debe tener en cuenta la inteligencia artificial, los dispositivos más allá de las pantallas (voz, entorno) y la nube como centro de proceso y almacenamiento.

¿Nos podría recomendar alguna película que nos ayude a comprender todas estas tecnologías que se están convirtiendo en realidad?

Her es la última. Recuerdo que al verla pensaba «es esto todo lo que habías imaginado sobre el reconocimiento de voz y la inteligencia artificial del asistente personal». Bueno, salvo algunos elementos necesarios para la puesta en escena, como el auricular excesivo y la pantalla y cámara limitada a un móvil.

También puedo recomendar una serie: Black Mirror.

¿Nos podría recomendar un libro relacionado con la aplicación de estas tecnologías por parte de la administración pública?

No, porque la administración pública está demasiado atrasada todavía. Hay tanto por hacer, que imagino que los que deberían escribir estando muy ocupados con los cambios.

Puedo recomendar una para animar a la sociedad, porque los cambios tecnológicos que llegan nos pueden llevar hacia la abundancia. Se llama «Abundance: The Future Is Better Than You Think». La ha escrito Peter Diamandis, que a menudo habla de ‘la singularidad‘. Recomiendo leer sobre ‘singularidad’, un momento que dicen que está cerca y tras el cual nada será igual. Para ilustrarlo, imaginad que enseñáis un smartphone a un Romano del siglo I DC. De repente estaría delante algo que nunca habría imaginado -ni él ni nadie de su tiempo. El móvil sería un caso de ‘singularidad’ para él, Diamandis y- añadidos-dicen que estamos a las puertas de algo similar para todos nosotros. El ‘clic’ que lo provocará puede ser un avance tecnológico importante en cualquiera de las cosas que hemos mencionado a lo largo de la entrevista y alguna más, como la genética o la energía.

 

Acerca de Dr.TIC

Servei d'assessorament tecnològic per a empreses que volen obtenir una visió general del grau d'ús de les TIC al seu negoci i millorar la seva salut TIC.
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