Blade Runner: ¿futuro o presente?

Fuente: www.cinemaspop.com

Tal como os contamos en nuestro post anterior,en el  Caixa Fòrum de Palma ha tenido lugar un ciclo de Cine y Ciencia, organizado por el CSIC, que finalizó ayer con la conferencia

Amengual empezó sitúandonos en la fecha del estreno del film, el 25/06/82 en EEUU (en España no fue hasta enero del 83), coincidiendo con el estreno de E.T. , con el que no pudo competir en las taquillas. De hecho, no fue un éxito al principio, a pesar de contar con un elenco tan destacado como Ridley Scott (también director de Alien), Vangelis (compositor de la banda sonora de Carros de Fuego), Douglas Trumbull (también responsable de los efectos especiales de “2001: Una odisea del espacio”) o el protagonista, Harrison Ford (tras rechazar el papel Dustin Hoffman).

Basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?(1968), que el propio Scott no leyó nunca, está guiada por una voz en off al considerarla difícil de entender por los espectadores al ser tan avanzada y compleja.  La acción se sitúa en Los Ángeles en 2019 (en el 82 se consideraba el futuro lejano), donde el protagonista, Deckard es reclutado para exterminar a los replicantes Nexus 6 (androides fabricados con obsolescencia programada de 4 años a punto de vencer) huidos a la Tierra para obtener más años de vida. Esto nos trae al tema de la obsolescencia de los productos que también tenemos hoy en día en productos como las bombillas (se investigó para fabricarlas todas con caducidad programada para aumentar su consumo y de hecho, no pueden usarse más al acabar su vida útil), o las impresoras que dejan de imprimir al llegar a un número x de copias ( éstas sí se pueden reprogramar ). En la película se plantea la posibilidad de alargar la vida a los replicantes, es decir, si la obsolescencia programada es reversible. En biología química no tendría sentido, lo único que podría parecersele sería serían los telómeros para largar la vida.

Otro tema clave en este clásico de la ciencia ficción es cómo distinguir replicantes (robots) de personas (¿acaso no nos pasa a nosotros a diario en miles de webs que nos preguntan si no “somos un robot”?). A nivel científico ya se ha fabricó por primera vez un cromosoma sintético de una célula compleja, aunque no puede considerarse que sea un organismo vivo propiamente. En la película se identifica a los replicantes a través de un polígrafo avanzado que analiza los movimientos oculares para detectar las mentiras. Actualmente ya existe una empresa que detecta con un 85% de precisión las mentiras a través del movimiento del ojo, Eye Detect. Pero básicamente el denominado Test Voight-Kampff que se les aplica parte de la premisa: “Si el sujeto parece X (un androide, en este caso), es X (androide)”. Esto no es más que una variable del famoso Test de Turing, propuesto en 1950 por el matemático Alan Turing para poder discernir si una máquina muestra un comportamiento inteligente o no. Tal como aparece en la película “The Imitation Game”:  “Una computadora puede ser llamada inteligente si logra engañar a una persona haciéndole creer que es humano”. Aunque actualmente hay teorías que discrepan de esta premisa.  Otro ejemplo, en 1966 se creó el programa Eliza, que intentaba mantener una conversación de texto coherente con usuarios con problemas emocionales. A veces las respuestas generadas resultaban tan convincentes que al conversar por primera vez con él, algunas personas creyeron que en verdad estaban dialogando con un interlocutor humano. En la actualidad, existen juegos y programas de ordenador que, a través de una serie de preguntas, son capaces de adivinar aquello en lo que estás pensando. O por ejemplo, en la película Firefox, el arma definitiva (también del año 1982),  el avión que pilota el protagonista, Clint Eastwood es tan futurista que basta el pensamiento del piloto para accionarlo. Hoy en día ya existen aparatos que se conectan al cerebro y captan señales y ondas eléctricas y así puedes controlar por ejemplo, el movimiento de una pelota. Y otra película que coincidió ese mismo año, Tron, fue una de las primeras películas en usar la técnica de computación gráfica de manera importante. A tener en cuenta, si recordamos que en ese año el ordenador más vendido tenía una memoria de tan sólo 5 KB. 

También debemos mencionar, según Amengual,  al responsable de los efectos especiales, Douglas Trumbull, que dirigió la magnífica Silent Running , donde el tema de la extinción de la fauna y la biodiversidad aparece como una amenaza, cuestiones que también aparecen en Blade Runner. En la actualidad tenemos varios ejemplos de especies vegetales y animales y vegetales (foca monje del Caribe, zampullín del Madagascar…), algunos de los cuales que se están intentando recuperar a través de técnicas de clonación. Esto nos lleva a la posibilidad de cultivar bosques o plantas en el espacio, como aparece en el film. En un reciente experimento de la NASA con dos hermanos gemelos para explorar los efectos a largo plazo de los vuelos espaciales sobre el organismo (permanenciendo uno de ellos en la Tierra), se presentó la primera flor de zinnia cultivada totalmente en el espacio. A lo que hay que puntualizar que dos cosmonautas rusos ya hicieron algo similar en 1982.

Lo que no queda claro en la película es el porqué los replicantes sólo tienen un ciclo de vida de 4 años. Cronológicamente, tampoco cuadra con una de las citas más célebres del film, al final cuando Roy Batty asegura: “Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión.(….).” Ya que Orión está demasiado lejos de la Tierra para llegar en menos de 4 años (teniendo en cuenta la media de duración de los viajes a Marte, las primeras expediciones tardaron 230 días!). A no ser que hubiera uno de los denominados agujeros de gusano (una especie de “atajo” a través del espacio y el tiempo ).

También llama la atención la importancia que tienen las fotos en la cinta, los replicantes van sacando fotos y el protagonista con la ayuda de una “sofisticada” máquina es capaz de al introducirlas poder analizar hasta el más mínimo detalle de las fotos (hay que decir que en la actualidad tenemos pantallas más sofisticadas pero que los coches todavía no vuelan). Hoy en día sí que existe una cámara que al sacar una foto registra la suficiente información para poder re-enfocar otros planos más específicos.

Respecto a la interacción entre el protagonista, Deckard, y las máquinas, el vocabulario que utiliza es limitado para facilitarles la comprensión. Hoy en día tenemos a Siri y Cortana, asistentes personales inteligentes que ya son capaces de dar respuestas coherentes incluso a preguntas inverosímiles porque el software ya tiene la capacidad de interpretar que algo no es normal. También son capaces de situar dónde estás gracias al GPS (en el 1982 en cambio todavía se estaban empezando a construir los primeros satélites…).

Según el ponente, el final, con la muerte del replicante Roy Batty es “emocionante, tal como se merecía la película, un final con esperanza…”. Hay mucha historia y mucha ciencia en esta obra maestra, todo muy cuidado y preciso, por lo que es un éxito merecido. Habrá que ver cómo será la secuela, anunciada para 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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